Iniciación a la cría de conejos (cunicultura)

NORMAS GENERALES SOBRE CUNICULTURA

En toda explotación ganadera, pero quizás en mayor grado en cunicultura, el manejo tiene una gran importancia; podemos asegurar que en un buen manejo se fundamentan las buenas producciones que representarán unos buenos rendimientos.

Un elevado porcentaje de problemas empiezan o son debidos a un mal manejo de las explotaciones.

Por ello, consideramos oportuno dar unas cuantas normas generales de cómo hemos de manejar el conejar, ya que el éxito de cunicultura es la suma de muchos pequeños detalles, y el descuido de uno de ellos puede hacernos fracasar en nuestro empeño.

RECEPCIÓN DE LOS ANIMALES PARA REPOSICIÓN

Antes de la llegada de los animales a nuestra explotación debemos hacer ya algo muy importante:
asegurarnos de que los reproductores que vamos a comprar están en buenas condiciones sanitarias.
Al disponer de los animales, deberemos inspeccionarlos adecuadamente (sarna, micosis, exudado nasal, mal de patas, genitales, ano, etc.).

En caso de estar la granja en funcionamiento deberemos someter a los animales a una cuarentena de unos 15-30 días, en lugar aparte, con el fin de evitar que introduzcarmos animales portadores de micosis u otras enfermedades.
El primer día se dejarán los animales con paja y agua, sin administrarles nada de pienso.
El segundo día se les dará la mitad de la ración normal y la ración entera al tercer o cuarto día.
En caso de que el tipo de pienso que le suministremos sea diferente del que comían en la granja de origen, es aconsejable dar el que estaban acostumbrados durante unos días, e ir cambiando progresivamente.
Durante los primeros 2-4 días debemos administrarles un anti-stress en el agua de bebida.

CUBRICIÓN

La cubrición es el primer capítulo del proceso reproductivo.
La edad óptima para empezar a realizar cubriciones está alrededor de los 4 a 4,5 meses para las hembras, y de 5 a 5,5 meses para los machos.
Las principales normas a resaltar en la cubrición son las siguientes:

*  Acoplar siempre animales perfectamente sanos.

*  Procurar cubrir a las hembras jóvenes con machos experimentados, y al revés.

*   Examinar la vulva de la hembra; si es rojiza existen muchas probabilidades de que acepte el macho; en caso contrario es preferible no intentarlo.

* Llevar siempre la hembra a la jaula del macho, que es su “territorio”; y es indiferente que ésta sea circular o cuadrada.

* Vigilar el apareamiento, no dejarlos nunca unas horas o toda la noche. Si no acepta al macho enseguida, retirarla.

* Con un salto es suficiente, se pueden realizar dos, pero nunca tres o más de tres.

* Un macho joven, y durante los primeros 2-3 meses, debe hacer un máximo de 2 a 4 cubriciones semanales según las necesidades de la explotación, aunque lo ideal es que no haga más de dos por semana.

CUBRICIÓN TRAS EL PARTO

El método que se sigue más comúnmente en las actuales granjas industriales, y con reproductoras tipo Neozelandés o California, se basa en llevar la hembra al macho a los 10 -12 días del parto.

Esta fecha puede adelantarse unos días en el caso de camadas pequeñas (3-6), o atrasarse en el caso de las muy numerosas (10-12), en las que no se ha podido realizar la igualación de camadas, o si la hembra está en mal estado de carnes, etc.

Cubrir al día siguiente del parto, o a los 3-5 días, representa un mayor esfuerzo para la hembra y un destete precoz a los 21-24 días.

Todo ello está condicionado a una gran calidad genética de los reproductores, a un excelente manejo en general, una buena alimentación, etc.

Por otro lado, realizar la cubrición a los 20-30 días, supone una gran pérdida de tiempo, un riesgo al engrasamiento y, en definitiva, una menor producción anual por hembra, lo que implica menores beneficios.

Si la coneja no acepta al macho el primer día que lo intentamos, debemos repetir la operación cada 2 ó 3 días.

En las hembras jóvenes que rehúsen el acoplamiento más allá de los 5 meses de vida, en razas medianas, debe considerarse la posibilidad de su eliminación.

Asimismo si una hembra no ha aceptado al macho a los 10 -15 días del destete, también deberá eliminarse.

PALPACIÓN

El diagnostico de la gestación mediante la palpación de la coneja supuestamente gestante, representa un considerable ahorro de tiempo, al detectar precozmente las hembras vacías y poder cubrirlas nuevamente enseguida, o eliminarlas en el caso de que sea la tercera palpación negativa consecutiva.
Lo más adecuado es palpar a los 10 -12 días de la cubrición.
Hacerlo antes es difícil y más tarde de los 15 días puede provocar el aborto.
Aunque al principio resulta difícil, con un poco de práctica se puede obtener una notable fiabilidad.

Debe colocarse a la coneja sobre una jaula, o dentro de ella, o encima de una mesita; se sujeta por las orejas y cuello con una mano y con la otra palpamos suavemente la región inguinal.

Al deslizar los dedos de atrás hacia delante, partiendo del fondo de la pelvis, notaremos como un racimo de pequeñas bolitas, en el caso de estar gestante.

En caso de duda por falta de práctica, confusión con las heces, hembras muy engrasadas, mamas cargadas de leche, etc, pueden examinarse los genitales e intentar una cubrición, quedando bien entendido que si rechaza el macho no implica necesariamente que está gestante y, a su vez, si lo acepta no significa que no lo esté ya de la anterior cubrición, habiendo, en este caso, que repetir con cuidado la palpación 10 -12 días, más tarde para determinar si está gestante de 10 ó 20 días.

La circunstancia de que puedan aceptar el macho estando gestantes, puede dar lugar a un parto con gazapos de 31 días y fetos de 20, en el caso de que se haya cubierto el día de la palpación considerada dudosa o negativa.

PARTO

El parto de la coneja suele tener lugar alrededor de los 31 días de gestación (30 -32) y, aunque en la granja tengamos partos con frecuencia o todos los días, hemos de tener en cuenta que representa un acontecimiento de gran  importancia en la cadena productiva, que va desde la cubrición hasta la venta de los gazapos obtenidos.

Los cuidados y particularidades que rodean al parto los podemos tratar secuencialmente según sean antes, durante o después del parto.

Uno, dos o tres días antes de la fecha prevista para el parto, a los 28 ó 29 días de la cubrición, deberemos acondicionar el nidal, ya sea fijo o de quita y pon, disponiéndolo al libre acceso de la coneja.
En el nidal correctamente limpio, seco y desinfectado, vamos a colocar el material adecuado para que la hembra pueda entrelazarlo con su propio pelo, que se arrancará antes o después de parir, a fin de contener adecuadamente aislados y calientes a los gazapos recién nacidos.

El material utilizado puede ser viruta, paja suave y de calidad, o bien heno de hierba de prado, material idóneo al ser el más parecido al utilizarlo en la construcción del nido por el conejo de monte.

Debemos procurar una abundante cama, principalmente en los meses fríos y, en caso de que la tire o se la coma, añadiremos más cantidad de la misma.

El parto en sí dura varios minutos y suele producirse por la noche, aunque no es raro que se produzca en pleno día mientras estamos realizando el trabajo normal de la granja.

El único cuidado a tener en cuenta durante el parto es dejar a la coneja tranquila, que tenga pienso a su disposición y, sobre todo, agua que, en caso de faltarle al acabar de parir puede inducirle al canibalismo.

Una vez ha expulsado todos los gazapos y los ha limpiado, acondiciona el nido adecuadamente.

El manejo de los nidales después del parto es también fundamental; unos de los trabajos diarios del cunicultor es revisar los nidales de las hembras que hayan parido la noche anterior; debemos asegurarnos que haya la suficiente cama y que están bien acolchados, eliminar los gazapos muertos y limpiar el nido de posibles restos de placenta o sangre que no haya limpiado la coneja.

Asimismo debemos contar el número de gazapos vivos que quedan en el nido con la finalidad de decidir a realizar o no igualación con otras camadas.

El traslado debe hacerse procurando no llevar pelo del nido anterior al nuevo, mezclando bien los gazapos y evitando en lo posible que la madre adoptiva se dé cuenta.

Al poseerla coneja 8 -10 pezones, y en caso de tener un mayor número de gazapos, es aconsejable trasladarlos a otra camada con menor número que haya nacido el mismo día o con 24 – 48 horas de diferencia.
Así evitaremos algo de mortalidad por falta de alimento y destetaremos los gazapos con un mayor peso, y en mejores condiciones para afrontar el destete y posterior engorde.

En las camadas exiguas (1 – 3 gazapos) y si no podemos añadirles ningún otro gazapo, tenemos la posibilidad de repartir estos en otras camadas de 6 – 7, cubriendo enseguida la hembra o eliminándola si procede.

Si bien el traslado de conejos de un nido a otro debe hacerse en casos de muerte post-partum de la madre, como puede ser a consecuencia de una hemorragia interna, en ningún caso deberemos trasladar gazapos de una hembra enferma (con mamitis, por ejemplo) a otra sana, pues probablemente trasmitiría a ésta última el proceso infeccioso.

DESTETE

El destete o separación de los gazapos de su madre, representa un fuerte stress para éstos.

De la edad y las condiciones en que se realice el destete dependerá.
En gran medida, el porcentaje de mortalidad en el engorde, el índice de transformación, la velocidad de crecimiento y, en definitiva el número de gazapos que se lleguen a comercializar.

Desde los trabajos experimentales que se están realizando, al criar artificialmente a los gazapos sin tetar de su madre, hasta los conejares en que se destetan el día que se llevan al matadero, hay toda una gama de posibilidades y sistemas que intentaremos resumir a grandes rasgos.

A) Destete precoz: realizado hacia los 21 – 24 días.
Requiere unas condiciones ambientales muy buenas, una calidad genética óptima y una adecuada alimentación.

B) Destete normal: es el más utilizado por los cunicultores y se realiza alrededor del mes de vida.
Es sin duda, el más aconsejable para la mayoría de las explotaciones: los gazapos deben pesar más de 500 grs. con lo que las perspectivas de cara al engorde son buenas y no se agota excesivamente a la hembra y le facilitamos una buena producción.

C) Destete tardío: podemos considerar el realizado hacia los 40 días de vida.
Si bien la viabilidad de estos gazapos es algo mayor, no compensa económicamente, si lo comparamos con el destete normal, pues la productividad por hembra o jaula y año se resiente considerablemente.

 

Fuente: Infogranja

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