Principales enfermedades de los pavos, los patos y las ocas

PRINCIPALES ENFERMEDADES DE LOS PAVOS, LOS PATOS Y LAS OCAS

Como seres vivientes, así los pavos, como los patos y las ocas, están sujetos a enfermedades infecciosas, contagiosas, parasitarias o debidas a causas físicas o químicas, pero, pasada su infancia, por su rusticidad y su vida en plena libertad las contraen menos fácilmente que las gallinas.
La Patología animal moderna descubre constantemente nuevos males, y cuando no los descubre, por ser ya conocidos, cuando menos adelanta en el conocimiento de su origen y de su curación.
Cuando no la hay, por lo menos nos ilustra, indicando las medidas profilácticas o preventivas para evitar su aparición  para menguar sus efectos.
En las tres especies de aves a que se ha dedicado este folleto, aparecen como enfermedades más frecuentes y conocidas las siguientes:

EN LOS PAVOS

Coriza o catarro nasal.-Como en las gallinas, determina esta enfermedad un bacilo, aun no bien conocido, que les producen mucosidades pestilentes en las fosas nasales, con érdida de apetito, estornudos y tristeza.
Las mucosidades, liquidas al principio, se hacen luego más espesas, y corriéndose hacia las órbitas invaden los ojos, produciéndoles oftalmía y a veces la pérdida del ojo.
Si el mal se trata en sus comienzos no ofrece gravedad, pero si no se aplican prontos remedios, sí la tiene. Desde luego, es cosa muy contagiosa y procede el secuestro de todo pavo que presente los primeros síntomas.

El tratamiento es principalmente local. Se exprimen bien las fosas nasales con trapitos o bolas de algodón y se inyecta en ellas, por medio de una perita de goma, agua oxigenada o avinagrada, haciéndolo varias veces hasta que el líquido sale limpio. Luego, siempre con una perita o una jeringuilla, se les introducen en las fosas nasales algunas gotas de petróleo puro, que obra como secante y como desinfectante a la vez.
Repetida la operación dos veces cada veinticuatro horas, en cinco o seis días las aves sanan.
Cuando el mal se corre a los ojos, lávense con agua boricada y pónganse en ellos dos o tres
gotas del siguiente colirio:

  • agua de rosas, 100 gramos;
  • sulfato de zinc, 5;
  • láudano de Sidenham, 5 centigramos.

En la bebida, póngase tres gramos de salicilato de sosa en un litro de agua, y como alimento dese principalmente grano (maiz o avena).

Enteritis hepática.-Esta es enfermedad poco vista o poco común en los países meridionales, como España, pero muy frecuente en Norteamérica, Inglaterra, Alemania y otros países norteños. La produce un bacilo que se localiza en el hígado y en los intestinos, especialmente en los ciegos, determinando en los pavipollos una mortalidad que se eleva muchas veces al 90 por 1oo.
No existe remedio para este mal, pero, afortunadamente, ya dijimos que no se conoce en España.

La viruela y la difteria.-Enfermedades debidas al mismo bacilo, pero que se presentan bajo dos formas:
una, por la producción de exudados y placas en la mucosa bucal (difteria),
y otra, por la aparición de pústulas en la cabeza, cara y cuello (viruela).
Muchas veces, viruela y difteria van juntas, lo cual agrava el mal, por desgracia muy frecuente en los pavos, sobre todo la viruela.
Para la difteria se recomienda el levantamiento de las placas con bolitas de algodón sujetas con unas pinzas y procurando no hacer sangre, y el lavado de la boca y garganta (si hay placas en ella) con zumo de limón. Si a los dos o tres días siguen formándose las placas, en vez del zumo de limón empléese la resorcina, y en último caso, en la base de las placas dense toques de tintura de yodo.

Para las pústulas, lávense los granos con agua destilada y sulfato de zinc (al 10 por 100), y cuando van secandose reviéntense los granitos con una punta de alfiler y cautericense con tintura de yodo o con nitrato de plata. Dese como bebida agua de laurel o agua sulfatada (10 gramos de suliato de hierro por litro de agua) y como alimento auméntese la ración de grano y dese cocimiento de tubérculos con harina de carne (en un 10 o 12 por 100).
Es mal muy contagioso y de larga incubación, pues una vez contagiadoun pavo, a veces el mal tarda quince o veinte días en manifestarse.
Se impone el aislamiento de los enfermos y la inmediata desinfección de los locales.
Así como existen vacunas para las gallinas, cabe también prepararlas para los pavos.

El vermes rojo.-Se trata del Singamus irachealis, gusanillo largo y rojo que, recogido en el terreno, logra introducirse en la tráquea de los pavos, como en la de las gallinas,  y con singular preferencia en la de los  faisanes, y en ella vive y se reproduce.
Los pavipollos son muy propensos a ingerir huésped tan dañino.
El animal respira con la boca abierta y siempre parece que bosteza; las mucosidades de la tráquea inflamada por la presencia del vermes rojo dan lugar a que el ave deje salir como  un estertor o ronquido.  Se recomienda el poner ajos picados en los amasijos (un ajo por seis pavipollos).
El assa fetida y la genciana, dadas en polvo y en partes iguales, a razón de cinco gramos en el amasijo preparado para seis cabezas, da también buen resultado.
Puede también recurrirse al tratamiento bucal, introduciendo por la glotis una larga pluma del ala del animal impregnada de infuso de tabaco, o bien en una solución de salicilato de sosa al 5 por 100.
Una vez introducida la pluma, se le imprime un movimiento rotatorio, pero muy rápido, porque si uno se distrae el ave puede quedar asfixiada. Este procedimiento tiene por base hacer llegar el medicamento directamente sobre el vermes rojo, que muchas veces es expelido por la tos provocada en el animal y otras sale pegado a la pluma, o muere en la tráquea por efecto del medicamento.
Cuando este caso se presenta no hay que volver a llevar a los pavipollos a los mismos lugares, porque volverían a contraer el vermes.
El vermes rojo se halla generalmente en los terrenos húmedos y, sobre todo, en las marismas.

Diarrea y constipación.-La diarrea la produce la alimentación a base de harinas
o de granos averiados, o bien de amasijos agriados, pero no ofrece gravedad. Basta someter al ave a un ayuno de granos y amasijos, dándoles sólo pan yagua durante unos días y, desde luego, un purgante, que puede consistir en media cucharadita de las de café de aceite de ricino.
La constipación es mal opuesto a la diarrea, pues se manifiesta por la falta de defecaciones,

Puede producirla tina irritación estomacal o bien el suministro de materias astringentes, como, por ejemplo, el orujo y las pepitas de uva. Un cambio de alimentación, una dieta a pan y agua y unas lavativas de aceite de almendras dulces suelen corregir fácilmente la constipación.

La crisis delrojo.-No se trata de una enfermedad, sino de la dificultad con que, al
llegar a los dos meses, el pavipollo saca el rojo de que se llenan sus carúnculas.
Esa dificultad tiene por base la natural debilidad del ave o una deficiente alimentación.
Los pavipollos que se llevan al pasto suelen sacar el rojo normalmente; pero los que se crían
en clausura tiene en ello dificultad y son muchos los que mueren en esa crisis de la primera edad.
Es cosa universalmente sabida que para que los pavipollos pasen bien tal crisis han de haber comido ortigas casi desde que nacieron, y al aproximarse la salida del rojo han de dársele sin falta. El suministro de cebolla es también bueno, pero nada tan seguro como las ortigas. Al verse al animal triste, inactivo e inapetente en tal momento, debe ser tenido en interior y en local caliente, y hay que darle alimentos tonificantes, como las harinas de carne y de pescado y verduras picaditas.

Envenenamientos.-Las intoxicaciones son frecuentes en los pavos que van al pasto, porque en ciertos terrenos abundan plantas más o menos venenosas, tales como la belladona, el acónito, la digital, la bellebora y otras. Los pavos dan muestras de dolores en las vías digestivas y veces hay diarrea. Se dan como antídotos la leche, la clara de huevo y el agua de linaza; pero para casos especiales. fáciles de apreciar por la presencia de las plantas en los terrenos recorridos por la pavada, se indican los siguientes:
Para la intoxicación de acónito y de digital, la tintura de yodo en solución de medio por ciento, y para a belladona, una solución de yoduro potásico en iguales proporciones. A veces, las intoxicaciones son producidas por las sales de cobre que se forman en los calderos en que se cuecen los alimentos, y que no se limpian a fondo diariamente. En este caso, el antídoto es la leche azucarada.

Chancro o úlcera amarilla.-Es afección que se manifiesta en la mucosa bucal,
determinando la formación de una materia mantecosa que se acumula generalmente debajo de la leng-ua, materia fácilmente con fundible a primera vista con las placas diftéricas, pero que no tiene nada que ver con esta enfermedad. Esa materia a veces se extiende hacia la glotis. pudiendo obturarla y producir asfixia; pero, aunque el mal es muy contagioso, se cura fácilmente. Basta un tratamiento local lavando la boca con vinagre de manzanas y sacando con un algodón, sujeto con unas pinzas, la materia mantecosa, y cauterizando el lugar donde se hallaba con tintura de yodo. La operacion tiene que repetirse durante tres o cuatro días, pero el tratamiento es de efectos seguros, a menos que, por no haberse acudido en los primeros momentos, el mal esté ya muy avanzado.
El vulgo suele llamar a eso la pepita, y como al ver la boca del ave se da cuenta de que tiene en la punta de la lengua como un cartílago blanquecino, suele arrancarlo, con lo cual dice que ha quitad o la pe pita. y se queda tranquilo; pero además de que no había para qué hacer sufrir así al animal, y como con quitarle la tal pepita no hace nada, el mal sigue su curso.

Este mal lo padecen todas las aves doméstícas, así los pavos como las gallinas, los patos y los gansos. Con la limpieza de la boca y la cauterización con la tintura de yodo y los lavados de la boca con agua avinagrada o, mejor aún, con vinagre de manzanas, se curan en cuestión de tres o cuatro días.
Cuando no cede con el vinagre, háganse los lavados con una solución de agua des- tilada (100 gramos) y sulfato de zinc (10 centigramos), o bien, de agua destilada 100) gramos) y acetato de plata cristalizado (1 centigramo), fórmulas, ambas, recomendadas por P. Pelletan.

Cólera. peste y septicemias.-Aun cuando el cólera aviar ataca a los pavos, se presenta en ellos muy raramente, y como es enfermedad que suele presentarse en forma fulminante o an aguda que uno se da cuenta de ello cuando las aves van ya muriendo, no hay para qué decir que a cosa no tiene remedio curativo, pero sí preventivo, mediante la limpieza de los corrales y, sobre torio teniendo alejados los pavos de las gallinas, en las que el cólera es más frecuente. La peste aviar no ataca a los pavos, y, por lo tanto, no debe temerse; pero sí ciertos estados sep- ticémicos y tifoideos, que, aunque menos frecuentes que en las gallinas, se presentan a veces en los pavos, pudiendo creerse a primera vista que se trata de cólera sin serlo. Caso de presentarse, no hay curación posible, imponiéndose la destrucción por el fuego de las aves muertas y la desinfección a fondo de los locales en que se recluyan los pavos.

EN LOS PATOS Y EN LAS OCAS

Los palmípedos son aves tan rústicas y tan robustas que casi nunca están enfermas, y si  lo están, es de mal tan grave que, cuando uno se da cuenta, ya la cosa no tiene remedio. A pesar de ello véanse algunas de las enfermedades más frecuentes, tanto en los patos como  n las ocas.

El chancro o úlcera amarilla.-Cuanto se dijo de este mal en los pavos cabe decirlo en los palmípedas, pues tanto los síntomas como los procedimientos curativos son los mismos y no hay para qué repetir lo dicho.

Diarrea, constipación y disenteria.-La diarrea la produce generalmente un exceso de verduras demasiado acuosas o de hierba o forrajes mojados, así como los granos u otros alimentos ave riados o agriados; pero otras veces la motiva la existencia de vermes o lombrices en los intestinos.
Procede la purga con el aceite de ricino, la dieata a pan y agua y, desde luego, un cambio de alimentos. La diarrea se presenta a veces en forma disentérica, es decir, en excrementos sanguincientos, por inflamación de los intestinos. En este caso se recomienda, desde luego, la dieta a pan yagua, pero no el purgante, y el mezclar en los amasijos de salvado y cocimientos, polvo de carbón de leña en dosis prudencial. La constipación, resultante, por lo general, del exceso de granos dados sin moler yde haber comido orujo o pepitas de uva, así como por la retención de ciertas substancias no digestibles, como el salvado de avena, puede combatirse con lavativas de aceite de almendras dulces. Caso de tratarse de una obstrucción por efecto de bolas de excremento endurecido y retenido en la última sección del recto, introduciendo el dedo por la cloaca se procura destruirlas o fragmentarlas para facilitar su expulsión. Cabe también dar el purgante de aceite de icino o el sulfato de sosa (dos o tres gramos en una cuchara grande de agua).

Vértigos.-Así los patos como las ocas son pro- pensos a tener vértigos, producidos unas veces por efectos cerebrales (apoplejía, meningitis, etc.), y otras por la tenencia de parásitos. Sea cual fuere la causa, es mal grave, y como no tiene cura, lo mejor es sacrificar el ave, que es perfectamente consumible. En los casos de vértigos cabe la práctica de una sangría, dándola en una vena que aparece muy visible en la parte interna del ala, sacándole unas cuantas gotasde sangre, o bien infiriéndole un pequeño corte en la piel que une las falanges o los dedos del pie. Esto alivia al animal, pero no le cura, porque la causa queda.

Afecciones parasitarias.-Como los pavos y las gallinas, los patos y los gansos, en sus correrías por los campos, injieren organismos que luego viven y se reproducen en su cuerpo, determinándoles afecciones muchas veces graves y causantes de su muerte.
Unas veces son coccidios, que se alojan en el tubo digestivo, especialmente en los intestinos, y que, si a las aves adultas poco daño les hacen, a los pavipollos, los patipollos y los gansarones los matan, como a los polluelos de gallina.
En las palmípedas se presenta a veces la coccidiosis renal, debida al paso de los coccidios a través de las paredes intestinales, y su llegada a los riñones por vía sanguínea, pasando luego a los uretres o tubos urinarios. Las aves adelgazan rápidamente, andan desordenadamente y con dificultad y a veces no pue- den anelar y están siempre echadas, descansando sobre el vientre. Otras veces no pueden tenerse y aen panza arriba. El mal no tiene remedio.
Las palmípedas son muy propensas a la teniasis, determinada por las tenias o vermes solitarios, que, si bien habitan en los intestinos, en sus fases embrionales llegan a infectar la sangre de ciertos insectos que, al ser injeridos por las aves, o al picarles, llevan a su sangre el parásito, actuando así de vehículos portadores del mismo. Otros parásitos de las aves de corral son las espirochetas, de las cuales cada especie tiene la suya propia. La de las palmípedas es la espírocheta auserina, distinta de la E. gallinarum, en cuyo estudio Erlich descubrió el famoso 606 de la sífilis.
Las espiroquetas son parásitos de la sangre, a la que llegan por la picadura de insectos que son portadores de aquéllas. El piojo rojo, tan abun- dante en los corrales sucios y abandonados, es uno de los vehículos de la espirochetosis más frecuentes. Se trata de ese piojo chupador de la sangre de las aves conocido bajo el nombre de Arqas persicus, y que tanto abunda en los gallineros, en los palomares y, en general, en los co- rrales de los países meridionales, fáciles de evítar con sólo extremar la limpíeza o con la destrucción de sus guarídas nocturnas por el petróleo o el ácido fénico.

Calambres-Se trata de una manifestación artrítico infecciosa, muy frecuente en los pavipollos y en los gansarones. Las articulaciones se les hinchan los animales no pueden andar y suelen resentar diarrea. Las aves ya adultas suelen ser refractarias. Es mal que a veces dura mucho. legando a revestir forma crónica. Cuando se presenta no hay nada que hacer, pues casi todos los tacados mueren en piel y huesos.

Indigestión ingluvial. -La determina un parásito Trichosoma, que se implanta en la mucosa y en la submucosa del esófago, paralizando su función y provocando una retención de los ali mentos. No debe confundirse esto con la esofaguitis o embuchadura, motivada por la acumulación de alimentos en la dilatación de aquel órgano que hace las veces del buche en las gallinas y en los pavos. Cuando se trata de esto, el mal tiene re- medio, dando al ave aceite de almendras dulces o ien operando para vaciar el esófago; pero cuando es efecto de la existencia de Trichosomos, no se onoce remedio a este mal.

Degeneración grasosa. – Afección determinada por un exceso de grasas, debido a degeneración de los músculos en grasas. Puede deberse a una tendencia natural del individuo, pero generalmente lo motiva el cebamiento a que se someten los patos y las ocas. No es mal que
los mate, en tanto no tome mayor incremento del que buenamente pueda soportar el ave; pero si no se sacrifica en el debido momento, sí lo mataría el exceso de grasas. En los patos ponedores, la degeneración grasosa, aunque no llegue a ser tal que pueda matar- los, les quita la postura, y, por tanto, los hace inútiles para el producto que de los mismos se quiere sacar. El remedio está n la supresión de los granos en los que las grasas abundan y de las patatas cocidas, dando bundancia de verduras, especialmente leguminosas, y harinas de carne y de pescado, en las que predominan las proteínas sobre las grasas y los extractos no azoados.

Anomalías y accidentes en los órganos genítales.-Estos son los mismos que suelen registrarse en las gallinas, tales como la postura laboriosa, el prolapso o salida del oviducto, la hernia de este órgano, que da lugar a la postura intraabdonial, o sea a la caída del huevo en el abdomen; la postura de huevos anormales, etc., etc

Fuente: Ministerido de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

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